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CUMBRES MEXICANAS

Por
Alejandro Nieto Romo
1 Jan, 1970 a 30 Nov, 2004
 

Galería de Fotos de esta Crónica
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Galería de Fotos de esta CrónicaCAPÍTULO 4


1. EL TÉYOTL


1.1 En Solitario

La noche, el bosque, las motos, la cabaña y los sueños. Aquella vez estaba dispuesto a sentirme parte de la naturaleza. Empecé a subir como a la una de la tarde por San Rafael. Cuando estaba en el tubo, tomé un camino adyacente por la izquierda con una rampa de tierra mojada. El sentir la posibilidad de resbalar me gustaba, al ir caminando entre las veredas me sentía feliz y tranquilo escuchando los cantos de los pájaros, el caer de las hojas, percibiendo el olor de la húmeda montaña. Continué así hasta pasar Nexcoalanco. Después me desesperé un poco porque llevaba hora y media y no encontraba la cabaña de la ciénaga; al crepúsculo la encontré, cené algo sencillo y me dispuse a dormir. Soñaba que allá afuera entre los árboles un tecolote me estaba mirando y la luna se movía al ritmo de unos fuertes ruidos que escuchaba a lo lejos, eran de motocicletas. Al día siguiente continúe el ascenso hacia el refugio; en la arista que rodeaba la ciénaga se sentía el aire fresco, y suave, más adelante la subida no se me hizo tan pesada. Al llegar al refugio estaban allí los motociclistas, comiendo tacos árabes. Al llegar los saludé, platicamos un poco y me convidaron tacos árabes que habían comprado en Puebla pues desde allá venían, les comenté de la fábrica de La Morena y la conocían, porque uno de ellos tenía una cadena de restaurantes y les consumía sus enlatados, me invitaron a visitarlos y al poco rato se fueron. Comí unos tacos árabes que me regalaron y comencé mi descenso hacia Nexcoalanco.


1.2 Los últimos intentos del siglo

El lunes 20 de noviembre de 2000 intenté subirlo en un solo día, pero llegamos solo hasta la base del Solitario, debido a que no encontré la brecha para dejar el auto en Nexcoalanco y caminamos desde San Rafael. Al descansar de subir desde el camino hacia abajo le mostré a Reynaldo el centro ceremonial, tomamos unas fotos y de regreso me resbalé en el lodo donde comienza el camino del caracol, junto a la caja de agua. Fue un intento fugaz, pero probablemente exista otro pero será hasta el próximo milenio.

La primer excursión del Siglo XXI la realicé otra vez aquí, pero ahora por Llano Grande, fue el 3 de marzo de 2001. En este relato también comentaré lo que no es recomendable hacer, por ejemplo se me olvidaron los lentes obscuros. Gracias que sólo fue un día, ya que en el refugio encontré unos. Tampoco llevé polainas y se me entumieron los pies, pues la nieve se estaba derritiendo y el agua entró por las botas. Había invitado a dos amigos, sólo uno llegó pues la noche anterior nevó demasiado. Alquilamos el viaje en camioneta a Llano Grande. Al bajar, me puse la mochila y caminé hacia el Téyotl por donde creí indicado. Poco después encontré otro camino de terracería, el cual llegaría hasta el valle donde está el adoratorio. Al terminar este, Eduardo me mostró su GPS, diciéndome que estábamos a 800 metros de Nexcoalanco, cosa que no era cierta, pues faltaba calibrarlo, después indicó que eran 6 Kilómetros.

Todo ese tramo fui abriendo huella, hasta que por fin me detuve y pasaron otros dos, los cuales seguí más relajado y sin tanto esfuerzo. Cuando subíamos, notamos que la mayoría de la gente se regresaba. Sólo dos personas acamparon poco antes del refugio, al llegar al refugio descansé y me quité las calcetas húmedas y frías. La noche llegó y la bolsa de dormir que cargué era delgada y fría, pero Lalo me prestó un rato su chamarra hasta después de la media noche, cuando bajó más la temperatura. De regreso nos encontramos más gente subiendo, pero la nieve se estaba derritiendo. Al final en el paradero de San Rafael me fisuré la costilla izquierda, cosa que me enteraría 7 días después.


2. SIERRA LA NEGRA


2.1 La Convivencia Alpina.

Esta montaña, al estar tan cerca del Pico de Orizaba, a veces pasa desapercibida. Desde que leí un reportaje en México Desconocido quise estar allí y por fin he dado un adelanto del costo de la convivencia del CAM, donde podré subir al Sierra Negra. La emoción desde ahora la contaré. En la siguiente semana me alegro más pues Carmelita ha decidido acompañarme al campamento base.

El lunes 15 de noviembre de 1999 surgen algunos problemas pues es cumpleaños de mi tío Manuel y no encuentro los boletos, por otra parte existe la posibilidad de venderlos, pero me negué. Después, el sábado en la mañana a las 8 en punto, los camiones partían del CAM y Carmen no llegaba, pero de milagro alcanzó el autobús. Al llegar a San Andrés presenciamos un desfile y hubo una ceremonia, después partimos al Valle del Encuentro, situado entre el Citlaltépetl y la Sierra Negra. Allí en la tarde montamos la tienda y después comimos. Al hacer esto, a nuestro vecino se le incendió la estufa. En la noche tuve el honor de representar al GAP como parte de la ceremonia de la convivencia alpina. En la noche Carmelita vomitó más de 5 veces y a Fernando le dolían los golpes que se había dado en la tarde.

Después me dijo que mejor subía conmigo al Sierra Negra, pero cuando se dio la llamada en la madrugada, ya estaba más puesto que un calcetín, en cambio yo estaba cambiando de percepciones respecto al alpinismo, cuando dieron la llamada para subir al Sierra Negra ya no salí, sino hasta las 8:15, sin cosas y caminando de prisa. Fueron 2 y 1/2 horas de caminata deportiva recreativa, admirando el techo de México con sus largas lenguas de nieve. En la última arista que subía, una persona que estaba como 300 metros delante de mí subía por una zona más escarpada, las rocas estaban sueltas y decidí no seguirla. Cuando llegué al final de ésa arista, me lo encontré sentado y me comentó que se había caído. Aunque no llegué a la cima, me sentí satisfecho por todo lo demás que implica. En el final de la arista de donde regrese, la cima se veía mas cerca y redonda, atrás la fila de alpinistas que estaban llegando para posteriormente hacer una pequeña ceremonia y regresar. Al regresar al Valle del Encuentro, Fernando ya había regresado y levantaba el campamento. Por la tarde, en Cd. Serdán, comimos un rico caldo de camarón y como a las 9:30 PM ya estábamos en la ciudad de México.

Tres meses después me entregó Fernando diplomas del CAM para nosotros y el Grupo Alpino Pax. De nuevo volví a sentirme parte del grupo, ya que antes no lo sentía tanto y eso me alegró, al recordar que también allí promocioné al grupo pero como casi siempre me sucede le perdí la pista al interesado.


2.2 La Cima, 2 Años Después

El 18 de noviembre de 2001 me encontraba en la cima del Sierra Negra. Allí se efectuó la convivencia alpina por parte del CAM. Un día antes estaba a escasos kilómetros sobre una brecha y Agustín comentó "no tiene caso llegar en coche". Tomé una foto y nos regresamos al valle, pusimos la tienda, y mi hermano quería subir al Pico de Orizaba. La salida era en la madrugada, él se fue rumbo al refugio. Al despertar salí y vi que los vidrios del coche estaban escarchados; hacía más frío que hace dos años. Preparé la mochila y con la ilusión más fuerte, partí en la mañana del Valle del Encuentro hacia la cima del Sierra Negra. Caminaba despacio, pero constante. La arista en la que me quedé hace dos años la subía por su parte más aguda y la vista resultaba formidable. Algunas personas se quedaban descansando en el camino y cuando llegué a la cima unos jóvenes me comentaban

- "¡Uy, señor, yo creí que ya no llegaba!"

Tal vez por la lentitud de mi ascenso, pero al llegar me sentí satisfecho a pesar de que ya existe camino para carro hasta la cima, no fue lo mismo el subir caminando.



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Alejandro Nieto Romo

Alejandro es un ingeniero que desde muy joven un aficionado al montañismo y exploración de México (sierras, cuevas, sótanos, ríos). Vive en la Ciudad de México.


 
Añadido: Sep 21, 2003Actualizado Mar 20, 2005Leído 3251 veces