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CUMBRES MEXICANAS

Por
Alejandro Nieto Romo
1 Jan, 1970 a 30 Nov, 2004
 

Galería de Fotos de esta Crónica
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Galería de Fotos de esta Crónica3. - EL NEVADO DE TOLUCA.


3.1 El primer intento (1996)

En aquella época me sentía deprimido, entonces Arturo me habló para salir el fin de semana al Nevado de Toluca, junto con Sebastián, amigos de años atrás nos conocimos en un curso de Espeleología. Cuando llegó el momento de partir, sólo fue Arturo y cuando le pregunté porque no vino Sebastián me dijo que le había dicho lo siguiente:

- "¡Ya tienes panza de señor, así no llegas ni al Ajusco!".

Esa expresión me hizo sonreír, pero mi estado depresivo hizo que pensara en la vejez y que al rato ya no podría seguir subiendo.

Aquella mañana del sábado estuvimos esperando a la novia de Arturo, pues no se decidía en salir. A medio día subimos a la camioneta la motocicleta y partimos al volcán. Nos quedamos en el refugio que está a un lado de la caseta. Al día siguiente mi amigo no quiso subir, desde el fondo del cráter me acompañó 10 minutos, haciendo la finta, y se quedo a pasear en su motocicleta por las lagunas, mientras yo subía hacia la cima. A escasos 25 metros me encontraba al inicio de una rampa de roca que me intimidó y decidí rodear para encontrar un camino mejor, pero no fue así, más adelante por la parte interior del cráter podía observar como la roca estaba suelta y se movía por la arena cuando caminaba. Después vi una formación de roca como ventana, caminé hasta ella, una vez en ésta no me podía bajar porque tenía miedo, pasaron algunos minutos y finalmente bajé. En ese instante, desde la laguna mi amigo le comentaba a su novia:

- "Hasta allí va a llegar, ahorita se regresa"

Y así fue. Al tratar de subir ya no pude más, y de bajada al principio sentí miedo, hasta que pisé otra vez la arena. Fue cuando vi un perro muerto, me atemoricé de poder dar un paso en falso y acabar como él, fui caminando en travesía con mucho cuidado hasta llegar de nuevo al punto donde estaba la base de la rampa de roca. El camino por andar después de esto ya no era tan peligroso. Al bajar la novia de Arturo me hizo unos comentarios con gran exclamación que me gustaron mucho, porque en el fondo eso también buscaba y lo encontré. Ahora me doy cuenta que era la cima del Campanario Mayor, ya que regresé en noviembre de 2002 y me di cuenta. Esa vez estaba más nevado y mi hermano Santiago no quiso continuar, pero fue un buen intento ya que el próximo año lograría la cumbre.


3.2 La Cima Siete Años Después

El jueves por la noche le hice el comentario a Agustín de que saldríamos el viernes por la tarde y acamparíamos en la noche. Me llevé el ajedrez de bolsillo. Me ganó una partida que jugamos dentro del carro antes de dormir. Recordaba cuando fue en ese mismo albergue el cumpleaños de mi prima Mónica, de cuando años más tarde pasábamos por un túnel de nieve con mis primos Romo Pelayo y cuando mi hermano Félix se le hundió toda una pierna en la nieve quedando en escuadra. En la tienda de campaña no dormimos bien pues llevamos la mía y apenas entrábamos. Pasé frío, pero la ilusión de subir al día siguiente valió la pena. Subimos hasta la pluma pues todavía el vigilante descansaba. Al llegar al borde del cráter, mi hermano fue a tomar unas fotografías, después cruzamos por un lado de la Laguna de la Luna y emprendimos hacia los Campanarios. Agustín llego al Primer Campanario, me esperó un rato y continuamos bordeando por el interior del cráter. Yo estaba esperando ver la rampa de piedra que creí haber visto años atrás, pero no fue así, era una gran rampa de morrena como de 200 metros y por allí subimos. Esquivé dos o tres pequeñas piedras con algo de miedo. Después cuando llegó mi hermano otra vez al borde del cráter me tranquilicé pues ya no habría más piedras y el terreno era más firme sobre piedra. Escalamos un poco para llegar al Campanario Mayor. La cruz ya estaba caída y seguimos bordeando hasta la cima. En el último trayecto me regresé dos veces pues no vi por donde subió Agustín, luego quería regresar por la rampa de arena que habíamos dejado pues pensé que sería más fácil el regreso. Pero al llegar a la laguna vi que no era así, pues de la cima a la siguiente rampa por el borde del cráter la pendiente es menor.



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